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Aire de cantina

agosto 6, 2012

He roto a llorar como cuando se bota la leche hirviendo. He visto que Chavela Vargas murió. Hace dos días, en medio o a punto del delirio de una fiebre veraniega tuve el presagio de su ida. Era una muerte esperada, por su edad, por las complicaciones que fuimos agregando a la parte desesperanzadora del cachumbambé de que volviera para que volviera. Acabo de recordar que ese mismo día, antes, había llegado a casa después de salir a tomarme un helado en el Malecón habanero, -que terminó transfigurado en una Bucanero-, harto de estar enfermo me preparé “el último trago” de un Tequila que me había regalado algún amigo mexicano hacía buen tiempo y que conservaba al parecer para hacer el rito del adiós. Se lo dediqué. Debe ser la gripe que lo pone a uno sentimental, no pero es que además la vida juega interesantes coincidencias en nuestros ecosistemas afectivos: un día como hoy murió en Unión de Reyes, Matanzas, mi abuela matriz, casi a esa misma edad que Chavela.
Nunca me he leído una biografía de la cantante; ni siquiera me voy a Wikipedia a suturar esta falta de conocimientos sobre alguien que sí puedo asegurar que sentí y presentí, que necesité y di a conocer a no poca gente.
Chavela era multiuso: animó tertulias vinícolas con Lorna, Paula, e Isa; en Costa Rica también me sirvió de desincrustante de un amor en fuga, siendo la “cura de caballos” –quizás en otros sitios también- cuando la cura es muy dolorosa que parece peor que la propia llaga. Chavela servía para resolver, en buen cubano lo que debía ser resuelto. Si necesita llorar, llore…; si necesita un argumento armado de valentía, aquí lo tiene. Chavela me acampañó también en alguna que otra borrachera sentimental echando de menos a los amigos, o teniéndolos al lado. También en momentos en que hay que ponerle un toque de sorpresa a los “después de”…y de pronto caía ella aleatoriamente, cantando lo que le daba la gana y llenaba de realidad la habitación oscura. Chavela repartía a domicilio.
A alguna gente le incomoda que fuera lesbiana; que fuera cruda; que hubiera hablado sabe Dios –digo esto como un decir- qué cosas con Frida, o con Diego; que hubiera enamorado mujeres que nunca se enamoraron de ella, y viceversa. A algun@s ticos que “por dicha” no son los que yo conozco – le molestaba y según veo en las redes le molesta, lo renegona que era del terruño de nacimiento y sus preferencias por esa fiesta cultural que es México, el echar pa´lante con las raíces portátiles. Pero es que a la gente siempre le molesta algo, y siempre van a hablar, sobre todo si tienen la oportunidad de arremeter contra alguien que decía las cosas bien de frente, sin control familiar, partidista, eclesiástico, o nacionalista.
Chavela era muy ella, muy suya, pero también dejaba siempre un poquito de su vozarrón, de sus quejas, de la pena que cantaba que ojalá no hubiera sido toda de ella…para el que necesitaba un amigo de los de verdad, de los que te dicen cuando pierdes un amor: “jódete que si no hubieras vivido un gran amor, jamás estarías aquí”; o en la siguiente canción, decirte que “luches el amor porque te toca, carajo”. Es el tipo de amigos y amigas que siempre he necesitado. La vida me ha regalado algunos amigos bien reales, de lugares, edades, colores diversos, pero creo que tengo dos amigos por decreto que nunca tuve la oportunidad de que me dieran el sí frente al altar del bar –que es el mejor lugar para sellar empatías-: una es Chavela y el otro es Sabina.
Chavela se fue a alguna parte, venía de Madrid, “trascendió” como chamana como una vez dijo, se piró la madrina, se escurrió la comadre, la compinche, la cuata, y seguro se fue, gastada de esta vida andada, cantando con aire de cantina: “voy camino a la locura y aunque todo me tortura, sé querer”…

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4 comentarios
  1. como dijese Sabina ♫…las amarguras no son amargas cuando las canta Chavela Vargas…♪
    Un brindis contigo a su muerte no tan muerte.

  2. Paula permalink

    Hoy no voy a pelear con ningún compatriota, me da pereza. Aplaudo su osadía de seguir renegando de Costa Rica hasta el fin de sus días. Si hoy, en pleno 2012 y a las puertas del mal llamado fin del mundo somos como somos, cómo sería este terruño hace 70 años cuando por aquellas épocas decidió exiliarse? Y en hora buena que lo hizo. Al igual que Yolanda Oreamuno y Carmen Lyra, por su vida, su obra y su osadía, salud!

  3. Me encanta leerte. Todos los abrazos.

  4. gracias por esta crónica tan personal. Ya cuando creía que solo me quedaban sus canciones, que la muerte y su noticia habían pasado, me encuentro tu post. Saludos,
    R

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